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Oración para comenzar la lectura de la Palabra de Dios Señor, habla a mi alma con la fuerza de tu Palabra. Hazme comprender lo que en ella me quieres decir. Dime, Señor, lo que yo puedo darte. Aquí estoy para hacer tu voluntad. Amen
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TIEMPO DE NAVIDAD
25 de diciembre de 2025. Natividad del Señor Is 52,7-10 / Sal 97,1-10 / Hb1, 1‑6 / Jn 1,1-18 (Misa del día) T. "Él es imagen radiante de su gloria e impronta del ser divino".( Hb1, 1‑6) C. He de esforzarme en ser reflejo de Dios: que los demás puedan descubrir en mí algo de Él. R. Aspiras a que los demás puedan descubrir en ti algo de lo que llevas de Dios. Y es mucho lo que llevas de Dios. Fuiste creado a su imagen y semejanza (Génesis 1, 27). Llevas en tu sangre la filiación divina (I Juan 3, 1). Tienes una participación en la misión profética, sacerdotal y real de Jesucristo (Vaticano II, Lumen Gentium n. 10‑11; Decreto sobre Apostolado Seglar n. 2‑4; 7). Tienes la misión de ser "sal de la tierra y luz del mundo" (Mateo 5, 13‑14). María era ese reflejo de Dios que tú anhelas. Un autor de su tiempo nos dice que al verla, la hubiera adorado, de no haber sabido que era una criatura. Imítala. Que quien te mire la vea. Aprovecha este tiempo de Navidad para contemplar al Dios encarnado y así te será más fácil encarnarle en tu vida diaria.
26 de diciembre de 2025. San Esteban Protomártir Hch 6, 8‑10; 7,54-60 / Sal 30,3-17 / Mt 10,17-22 T. "Más él, que estaba lleno del Espíritu Santo, levantó al cielo sus ojos y contempló la gloria de Dios y a Jesús de pie a la derecha de Dios... Lo sacaron fuera de la ciudad y lo lapidaron. Los testigos colocaron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo". (Hch 6, 8‑10; 7,54-60) C. Imitaré a San Esteban esforzándome por morir a mí mismo, perdonando, para servir de luz a los demás, como él murió y fue luz para los que allí estaban. R. Sientes deseos de imitar al primer mártir de la Iglesia, San Esteban. La gracia del martirio cruento no se la concede Dios a todos. Pero a todos nos da la oportunidad de conseguir la palma del martirio incruento. Consiste en la práctica heroica de las virtudes de modo permanente. Para ello necesitas gracias abundantes y aprender esa sabiduría de Dios. No olvides que María es "el modelo y escuela de todas las virtudes" (San Ambrosio. Tratado de las vírgenes, 2). La Iglesia proclama a María como "reina de los mártires" (sin haber derramado su sangre) y "trono de la sabiduría".
27 de diciembre de 2025. San Juan Evangelista 1 Jn 1,1-4 / Sal 96,1-12 / Jn 20,1a. 2‑8 T. "Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro. Y vio y creyó. Pues hasta entonces no había entendido aún la Escritura". 8 Jn 20, 2‑8) C. Es preciso profundizar en la Palabra de Dios para comprenderla. En mi encuentro diario con la Palabra de Dios no he de contentarme con leer y sacar el compromiso, debo meditar lo que leo. R. El ejemplo del Apóstol te ha hecho caer en la cuenta de que no sacas todo el fruto de tu encuentro diario con la Palabra de Dios. María profundizó en el significado de lo que le decía el ángel, meditó en la Palabra que Dios le enviaba y la guardó en su corazón. A esto se debe reducir tu encuentro diario con la Palabra de Dios. No olvides que el corazón sólo guarda lo que se ha elaborado en el laboratorio de la meditación.
28 de diciembre de 2025. Domingo infraoctava de Navidad. Festividad de la Sagrada Familia CICLO "A" Si 3,3-7.14-17a / Sal 127,1-5 / Col 3,12-21 / Mt 2,13-15.19-23 T. "El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros". (Eclesiástico 3, 3-7. 14-17) C. Dios ha querido poner un valor especial en aquello que hagamos con nuestros padres. He de aprovechar este tesoro de vida espiritual que Dios me ha dado. R. Y el mismo Dios ha bajado del cielo para enseñarte este camino. Jesucristo, Dios y hombre, convivió con unos padres, amó a unos padres, obedeció a unos padres. Todo nos lo refiere el evangelista con esta frase: "Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos" (Lucas 2, 51). Esto hizo el que dijo: "Yo soy el camino" (Juan 14, 16). La familia es una escuela de santificación. Aprovéchate de este tesoro que Dios nos ha dado. La familia es "lugar de encuentro con Dios".
29 de diciembre de 2025. Día Quinto de la Octava de Navidad 1 Jn 2,3-11 / Sal 95,1-6 / Lc 2,22‑35 T. Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador". (Lc 2,22‑35) C. También yo con los ojos de la fe veo al Salvador en la Eucaristía todos los días. Debo hacer lo posible por sentir la paz que sintió Simeón, cuando comulgo. Llevaré esta oración a mi comunión. R. Efectivamente, toda comunión debe dejar en ti aquella paz que dejó en el anciano Simeón el haber visto al Salvador. Tú tienes más motivos que Simeón para sentir esa paz. Tú conoces las palabras de Jesucristo: "Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día" (Jn 6, 54). Mira con qué fe vivía el Cura de Ars la realidad eucarística: "Más dichosos que los santos del Antiguo Testamento, no solamente poseemos a Dios por la grandeza de su inmensidad en virtud de la cual se halla en todas partes, sino que le tenemos con nosotros como estuvo en el seno de María durante nueve meses, como estuvo en la cruz. Más afortunados aún que los primeros cristianos, quienes hacían cincuenta o sesenta leguas de camino para tener la dicha de verle; nosotros le poseemos en cada parroquia, cada parroquia puede gozar a su gusto de su dulce compañía. Oh pueblo feliz". (Sermón sobre el Corpus Christi).
30 de diciembre de 2025. Día Sexto de la Octava de Navidad 1 Jn 2, 12‑17 / Sal 95,7-10 / Lc, 2,36-40 T. "No améis al mundo ni a las cosas mundanas... porque todo cuanto hay en el mundo... no procede del Padre". (1 Jn 2, 12‑17) C. No me dejaré llevar de criterios ni sentimientos o actitudes exclusivamente humanos. Debo seguir lo que procede de Dios. R. Busca siempre lo que viene de Dios. Así conseguirás que todo te lleve a Dios. Que en tu alma y en tu corazón no entre aquello que no viene de Dios. No abras la puerta de tu casa a lo que va a apartarte de Dios. En la Casa de María todo llevaba a Dios.
31 de diciembre de 2025. Día Séptimo de la Octava de Navidad 1 Jn 2,18-21 / Sal 95, 1‑13 / Jn 1,1-18 T. "Cantad al señor y bendecid su nombre". (Sal 95, 1‑13) C. He de alabar a Dios aun en las dificultades que me surjan durante el día. R. Dios te ha llamado para que des gloria y alabanza. Es el último día del año civil y esta llamada te debe hacer pensar si el año que está por acabar ha sido un año de alabanza a Dios y a su gloria. Y dices que es difícil conseguir que todos tus actos sean de alabanza a Dios. La creación, cumpliendo las leyes que Dios le ha dado, da alabanza y gloria a Dios: "Los cielos pregonan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Salmos 18, 2): Tú puedes alabar y dar gloria a Dios en todo momento, si cumples su voluntad todo el día y todos los días. Cierra el año con este broche para empezar el nuevo: Cantaré al Señor y bendeciré su nombre. No olvides que ya tienes un año menos para alabar a Dios, un año más del que tendrás que dar cuenta a Dios.
1 de enero de 2026. Octava de Navidad Solemnidad de Santa María Madre de Dios Nm 6,22-27 / Sal 66,2-8 / Ga 4,4-7 / Lc 2, 16‑21 T. "María, de su parte, conservaba todos estos sucesos meditándolos en su corazón". (Lc 2, 16‑21) C. Hoy, primer día del año, quiero hacer un propósito para todo el nuevo: Imitar a María guardando en mi corazón la Palabra de Dios meditándola. R. ¿Te has dado cuenta de una cosa? La Iglesia nos propone comenzar el año civil de la mano de María y, para ello, celebra el misterio fundamental de su vida, el origen de todos sus privilegios: su maternidad. Te has propuesto guardar la Palabra de Dios en tu corazón. Esto es lo que más ayudará a convertir tu casa en CASA DE MARIA, donde habitó la Palabra hecha carne. Lo dijo Jesucristo: "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él" (Juan 14, 23). Llevando su Palabra en tu corazón, donde tú estés estará Jesús, como estaba en la Casa de María. Y no olvides la recomendación que le hacía San Pablo a su discípulo Timoteo: "Toda Escritura inspirada por Dios es útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre quedará equipado para toda obra buena" (II Timoteo 3, 16‑17). Es pena que este texto tan hermoso no sea más conocido.
2 de enero de 2026.
1 Jn 2, 22‑28 / Sal 97,1-4 / Jn 1,19-28 T. "Vosotros cuidad de guardar entre vosotros lo que oísteis desde el principio. Si en vosotros guardáis lo que oísteis desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Padre y en el Hijo". (1 Jn 2, 22‑28) C. Desde el principio aprendí que los diez mandamientos se reducían a dos: amar a Dios y al prójimo. Todo cuanto se aparte de esta doctrina lo tendré por error y tendré claro este principio frente a las confusiones doctrinales de nuestro tiempo. R. El "sensus fidei", el "sentido de la fe" del pueblo tiene una asistencia especial del Espíritu. Y esto es lo que ha sucedido en ti cuando has sacado este compromiso de la Palabra de Dios que te pone la liturgia de este día. El Evangelista escribía estas cosas a los primeros cristianos precisamente "para que nadie os induzca a error" (I Jn. 2, 26). La norma sirve para nuestro tiempo y para siempre. La Palabra de Dios anunciada desde antiguo consiste en el "mandamiento antiguo" que tenéis desde el principio. Y ese mandamiento antiguo es la Palabra que habéis oído (I Jn. 2, 7). Permanecer conservando esta Palabra es conservar la fe en Cristo y la comunión con Dios. Es conseguir la vida eterna (I Juan 2, 24‑25). Merece la pena tu encuentro diario con la Palabra de Dios. Para que nadie te induzca a error.
3 de enero de 2026.
1 Jn 2,29-3,6 / Sal 97,1-6 / Jn 1, 29‑34 T. "Y yo le he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios". (Jn 1, 29‑34) C. Juan da testimonio de esta realidad que él ha visto. Yo también debo dar testimonio de la alegría que siento sabiendo que soy hijo de Dios R. Quieres dar testimonio de tu filiación divina. Y quieres darle precisamente manifestando la alegría que te produce esta realidad. La juventud de nuestros tiempos necesita estos testimonios de la verdadera alegría porque va buscando una alegría falsa. Demuestra a esa juventud cómo la verdadera alegría es la que tiene su fundamento en Dios. Nada hay más triste que la alegría de los que pecan.
4 de enero de 2026. Domingo II de Navidad Si 24,1-2.8-12 / Sal 147,12-20 / Ef 1, 3‑6.15‑18 / Jn 1,1-18 T. "Nos eligió para que fuésemos santos e inmaculados en su presencia por el amor". (Ef 1, 3‑6.15‑18) C. He de vivir más intensamente esta realidad: Dios me ha escogido para la santidad R. Dios ha llamado a la puerta de tu alma y te ha invitado a seguir el camino de la santidad. Y has respondido con generosidad porque te has propuesto hacerlo todo mirando a esta meta. No te desanimes, no te canses. Mira lo que te dice por medio del profeta: "A los que confían en Dios, les nacen alas como de águila para que corran sin fatigarse, anden sin cansarse" (Isaías 40, 30‑31). No te fatigarás, no te cansarás, aunque corras, en el camino de la santidad.
5 de enero de 2026.
1 Jn 3,11-21 / Sal 99,2-5 / Jn 1,43-51 T. "Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras". (1 Jn 3,11-21) C. Viviré el amor a los demás procurando agradarles aun cuando no coincidan con mis ideas. R. Esto es lo sublime del cristiano: tiene que amar a todos porque a todos llega la sangre de Cristo y Dios quiere que todos se salven. La señal del cristiano es el amor (Juan 15, 12). Para tu apostolado es medio imprescindible el amor. En la CASA DE MARIA cabían todos los hombres porque era la casa de Dios. y no olvides que el lenguaje realmente expresivo del amor son las obras. Ya te lo dice el Apóstol.
6 de enero de 2026. La Epifanía del Señor. Is, 60, 1-6 / Sal 71,2-13 / Ef 3,2-3a.5-6 / Mt 2, 1‑12 T. "Ellos después de oír al Rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella, que habían visto salir, comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el Niño". (Mt 2, 1‑12) C. Admiro a la estrella que guió a los Magos. Seré en mi familia, en mi trabajo y con mis amigos como la estrella que les lleve a Jesús. R. Qué misión tan bonita la de aquella estrella que llevó a los Magos hasta Belén. La envidias con razón. Cantamos en la Navidad que cada corazón debe ser una estrella que indique dónde está Dios. Para esto todos los días es Navidad. Ser estrella que lleve a Jesús... que los demás te busquen y te encuentren para que les lleves a Jesús. En la Palabra de Dios tenemos la mejor estrella. Síguela todo el día y todos los días. Ella te indicará en cada momento dónde te espera Jesús. Que los demás te sigan sabiendo que les llevas a Jesús.
7 de enero de 2026.
1 Jn 3,22-4,6 / Sal 2,7-12a / Mt 4,12-17.23-25 T. "Cuanto pedimos lo recibimos de Dios, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada". (1 Jn 3,22-4,6) C. Entiendo que estas palabras ponen la fuerza de nuestras peticiones en que hagamos lo que a Él le agrada. Hoy, más que pedir a Dios, me esforzaré en darle y darme haciendo lo que a El le agrada. R. Hacer lo que a Él le agrada. Este es el verdadero camino no sólo para obtener los beneficios de Dios sino para conseguir tu santificación. El cumplimiento de la voluntad de Dios es el guía más seguro del cristiano. Cumpliendo la voluntad de Dios se realizó la redención del mundo. De este modo llegaron a la santidad heroica los santos proclamados por la Iglesia y llevados a los altares. Es el camino que San Pablo trazaba para los primeros cristianos cuando les decía que no hemos de buscar agradar más que a Dios (Gálatas 1, 10‑16). Procura, durante el día, agradar a Dios aun en las cosas más pequeñas. Repite frecuentemente con Santa Teresa: "Vuestra soy, por Vos nací ¿Que mandáis hacer de mí?".
8 de enero de 2026.
1Jn 4,7-10 / Sal 71,2-8 / Mc 6, 34‑44 T. "Despídelos para que se desparramen por los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer. Jesús les respondió dadles vosotros de comer.... "¿Cuántos panes tenéis?". (Mc 6, 34‑44) C. No he de desentenderme de los problemas de los demás y menos buscar que los resuelva Dios sin mi colaboración. He de poner todos mis recursos y esfuerzos para que Él los bendiga y los multiplique haciéndolos eficaces. R. La Palabra de Dios ha querido enseñarte y enfrentarte con los problemas humanos de los demás. Y has aprendido bien la lección: poner todo tu esfuerzo en resolverlos y después dejarlo todo en las manos de Dios. María hizo esto en las bodas de Caná cuando faltó el vino.
9 de enero de 2026.
1 Jn 4,11-18 / Sal 71,1-13 / Mc 6, 45‑52 T. "El les dijo: Ánimo, soy yo no temáis. Subió con ellos a la barca y amainó el viento". (Mc 6, 45‑52) C. He de sentir la presencia de Dios en mí. Así tendré paz en mi alma. R. La paz ha llamado a tu alma. Y has abierto tus puertas. Y has encontrado el remedio para esa paz. Ser consciente de que Jesús está contigo. Jesús es el autor de la Paz. Entró en el mundo trayendo la paz. Así lo cantaron los ángeles (Lucas 2, 14). Y Jesús salió de este mundo dejando su paz: "Mi paz os dejo, mi paz os doy" (Jn 14, 17). Jesucristo nos trajo un reino de paz, porque la paz verdadera sólo es fruto del amor. Cuando te encuentres en momentos de tempestad espiritual, piensa que Jesús está a tu lado y te dice: "Ánimo, soy yo, no temas".
10 de enero de 2026.
1 Jn 4, 19‑ 5, 4 / Sal 71,1-17 / Lc 4,14-22a T. "La victoria que vence al mundo es ésta: nuestra fe". (1 Jn 4, 19‑ 5, 4) C. He de valorar mi fe como mi mejor defensa para vencer siempre. R. La afirmación, que hace el Apóstol, está confirmada por la historia de la Iglesia. Por la fe vencieron los mártires. Por la fe triunfaron los santos. Por la fe pudieron las vírgenes ofrecer sus vidas a Dios hasta el final. Por la fe, sigue adelante la Iglesia y seguirá hasta el final de los siglos. Por la fe vencerás tú también. Agárrate a la fe como a un roca. Nada ni nadie te vencerá.
11 de enero de 2026. Domingo después de la Epifanía Fiesta del Bautismo del Señor. CICLO "A" Is 42,1‑4.6‑7 / Sal 28,1-4.9-10 / Hch 10,34-38 / Mt 3,13-17 T. "... Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: Este es mi hijo, el amado, mi predilecto". (Mt 3,13‑17) C. El Bautismo de Jesús me recuerda mi propio Bautismo. Una voz del cielo dijo: este es mi hijo. también el día de mi Bautismo se me llamó y se me confirió la filiación divina. R. La filiación divina, que recibiste el día de tu Bautismo, no fue proclamada con una voz del cielo como en el Bautismo de Jesús. Pero la voz del sacerdote llamándote hijo de Dios era la voz de Cristo que actuaba por medio del sacerdote. si alguien te llega a preguntar por el acontecimiento más importante de tu vida, contesta, sin dudar: mi Bautismo. Y celebra ese día cada año.
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Oración al terminar la lectura de la Palabra de Dios He aquí la Esclava del Señor. Hágase en mí según tu Palabra. (Lc 1,38) Señor, ayúdame a guardar en mi corazón la Palabra que has enviado a mi alma. Tú me has dado el querer aceptarla, dame también el poder realizarla en mi vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Hch 15,1-6 / Sal 121,1-5 / Jn 15, 1-8
T. "Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto, lo arranca; a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto". (Jn 15, 1-8)
C. Quiero ser vid podada por la mano de Jesús para dar más fruto.
R. La poda es dolorosa pero el labrador lo hace para obtener más y mejor fruto. Cuando te suceda algo doloroso piensa si es Dios que te lo envía y si lo hace para "podarte", para que des más y mejor fruto. Acepta con generosidad esa poda y colabora con esa gracia. No olvides que quien te ha hecho un poco de dolor al "podarte" te dice, a la vez: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré" (Mt 12, 28). Si te "poda", es porque des fruto. Si das fruto, es porque permaneces unido a Él.



